Estuve cenando en un restaurante y junto a nosotros había una extraña pareja.
Un hombre elegante fumando puro que iba a morir de cancer en 3 meses (así dijo el que se lo había asegurado el médico) y una rubia de dos metros con uñas rojas y ropa pija.
El único que hablaba era el hombre, mientras que la mujer, muchísimo más joven en edad, callaba y miraba alrededor. Después de pensar que era su hija o su sobrina, esto quedó totalmente descartado, en buena parte por su actitud (y aptitud).
Llegamos a la conclusión de que era una "mujer de compañía" a la que le importaba un bledo las historias del viejo pero que necesitaba dinero. Pues un extraño canje, uno paga dinero por hablar a alguien que no le hace ni caso (por un oido entra y por otro sale) y otro dinero busca por escuchar y por, en definitiva, fingir que está interesado en las historias de aquel.
Y mientras una EXQUISITA bockwurst de Viena.Mmmmmm (....).